Aunque la mayoría de equipos nuevos que se venden llevan Windows Vista preinstalado, aún se utilizan aplicaciones que no son compatibles con este sistema. Sin embargo a veces es dificil eliminar la partición de Vista para instalar otro sistema. Particionar el disco e instalar una versión anterior para poder ejecutar la aplicación incompatible puede ser una buena solución.
Cuando compres un equipo nuevo, vendrá casi seguro con Windows Vista preinstalado. La mayoría de las aplicaciones que se ejecutan hoy en día, son compatibles con este sistema operativo. No obstante, si tienes la mala suerte de tener una de las no compatibles y ya has comprado tu ordenador, te recomiendo que antes de plantearte una decisión drástica con el sistema operativo, ejecutes la aplicación pulsando sobre su icono con el botón derecho y en el menú que aparece escojas el modo de compatibilidad con el sistema operativo que utilizabas antes con dicha aplicación. A veces esto, es más que suficiente para solucionar los problemas de compatibilidad. Sin embargo, si aun así no funciona, no tendrás más remedio que elegir entre la aplicación o el sistema operativo. Ni qué decir tiene que antes de adquirir tu ordenador, deberías tener garantizado que funciona, y no me refiero a que el vendedor te diga: “Claro que es compatible, Windows Vista es compatible con todo” o cosas por el estilo. Me refiero a que te informes a través de la empresa que ha creado la aplicación, de si es compatible, o tendrás que actualizar, o no existe posibilidad de actualizar ni la habrá.
Si obtienes respuestas negativas, insiste al proveedor del ordenador, para que te instale el sistema operativo que deseas. Si accede, seguramente tendrás que pagar un poco más pero tendrás el problema solucionado. Si no accede, cosa cada vez más frecuente, no te queda otra alternativa que instalar un sistema operativo (XP o Windows 2000) anterior a Vista lógicamente y por ello, realizar una labor de “malabarismo informático”.
Llegados a este punto, la cuestión es tener en cuenta que Windows Vista “se protege” de este tipo de acciones, es decir, el problema para poner un sistema operativo anterior a Vista, es eliminar la partición de arranque de este sistema operativo. En algunos casos, ordenadores cuyo disco duro contiene una sola partición y esta se encuentra con Vista instalado, según sea el tipo de disco, su geometría y su tamaño, pueden aparecer problemas a la hora de eliminar esa partición.
Cuando, al instalar el sistema operativo XP o 2000 que deseemos, este no encuentra problemas a la hora de eliminar la partición de Vista y poner la suya, podemos considerar que estamos de suerte. Sin embargo, como he dicho antes, lo normal será que no se deje eliminar por ser “partición de arranque” por estar protegida, o por no ser identificable. Si te ocurre esto último, no tires la toalla. Sigue estos pasos y conseguirás eliminar Vista de tu disco, pudiendo así instalar otro operativo.
Enciende tu ordenador y pulsa el botón de Inicio. Elige la opción Panel de Control y en la nueva ventana que aparece, pulsa sobre Sistema y mantenimiento.
A continuación,elige la opción Herramientas administrativas y baja por la barra de desplazamiento hasta que encuentres la opción Crear y formatear particiones del disco duro.
La ventana que nos aparece es la ventana del administrador de discos duros. Desde aquí vamos a tratar, antes de empezar a instalar el otro sistema operativo, de hacer hueco para el mismo, ya que estamos en el supuesto de que no es posible eliminar la partición.
La ventana aparece con una división horizontal, donde en la parte inferior aparecen representados gráficamente los volúmenes y particiones del disco ó discos. Si pulsamos con el botón derecho del ratón sobre la partición C, que es la de arranque y que puede que sea la única partición existente en el disco, aparecerá un menú con diversas opciones. Una de ellas es Reducir volumen.
Pulsamos sobre ella y obtendremos una nueva ventana con la información del volumen máximo posible para reducir. El hueco máximo aconsejable para esta partición son 30 GB. si vas a instalar Windows 2000, ya que una partición de arranque con este sistema no debe sobrepasar los 40 GB. Para XP no hay estas limitaciones.
Una vez fijado el valor en la tercera casilla, pulsa Reducir y ahora aparecerá una partición vacía en la ventana del Administrador de discos.
A partir de este momento, podemos instalar el nuevo sistema operativo en nuestro ordenador. En el momento que el instalador pregunte por las particiones, debemos crear la partición y luego formatearla, en vez de decirle directamente que instale el operativo en la partición vacía.
Después del formateo, el sistema se instala sin mayor problemas, siendo más cuestión de paciencia que de habilidad.
Al terminar de instalar, y desde el Administrador de disco, elimina la partición original que queda (normalmente de mayor tamaño) y formateala. Realiza ambas opciones desde el menú que aparece al pulsar con el botón derecho del ratón.
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